Diseñador de packaging y etiquetas
Un diseñador de packaging trabaja con una restricción que no tiene ninguna otra pieza: el resultado se toca. El cliente lo coge, le da la vuelta, lo compara con el de al lado y decide en pocos segundos. Diseñamos envases, etiquetas y botellas, con trabajo hecho tanto para marcas pequeñas como para gran consumo.
- Más de 10 años de experiencia
- Más de 200 clientes
- Barcelona, Miami y Londres
El packaging es el único soporte que el cliente sujeta
En un lineal compites contra cuarenta productos a la vez, a metro y medio de distancia y con alguien que no tiene ninguna intención de leer. Eso obliga a jerarquizar sin piedad: qué se ve primero, qué al coger el producto y qué solo en casa.
La mayoría de packagings que no funcionan fallan en lo mismo. Quieren contar todo en la cara principal y al final no cuentan nada. El oficio está en decidir qué se sacrifica, y en anticipar la parte física: cómo se comporta una tinta sobre cartón reciclado o una etiqueta curvada sobre una botella.
Experiencia en gran consumo
El packaging de gran consumo exige otra cosa que el de una marca pequeña. Tiradas largas, controles de calidad estrictos y un margen de error mínimo, porque cualquier fallo se multiplica por cientos de miles de unidades y no hay forma de rectificar a mitad de camino.
Hemos trabajado en ese terreno: entre los encargos del estudio hay packaging para una marca de ginebra premium y el envase de un cacao soluble de gran consumo. Trabajamos el packaging de gran consumo con las reglas de la imprenta industrial: sobreimpresiones y troqueles comprobados antes de la tirada, artes finales que no vuelven con correcciones y una gama pensada para crecer sin rehacer nada. Un ejemplo en el portfolio: el packaging de Tomorrow, snacks a base de hongos, con los tres packs de la gama.
Esa experiencia se nota donde no se ve: artes finales que no vuelven con correcciones y saber de antemano qué se le puede pedir a una línea de producción.
Cómo trabajamos un proyecto de packaging
El proceso incluye pasos que no existen en un encargo digital, y son justo los que evitan sorpresas caras.
- Punto de partida. Dónde se vende el producto, contra quién compite en el lineal y qué gama va a tener dentro de dos años, porque el sistema tiene que admitir referencias nuevas.
- Estructura y materiales. Se habla con el proveedor antes de diseñar para saber con qué troquel, qué soporte y qué acabados se cuenta.
- Concepto gráfico. Se diseña sobre el troquel real, no sobre un rectángulo inventado.
- Prueba física. Se imprime, se monta y se mira en la mano y a distancia de lineal. Lo que en pantalla parecía legible muchas veces no lo es.
- Artes finales y seguimiento con la imprenta hasta la prueba de color.
Etiquetas de vino y botellas de bebidas espirituosas
Es la especialidad más marcada del estudio, y la llevamos de principio a fin, del concepto a la prueba de imprenta, con el papel, el relieve y la contraetiqueta obligatoria resueltos desde el primer boceto. Conviene saber cómo funciona este encargo: quien busca una etiqueta de vino rara vez llega por un navegador, llega porque ha visto una botella que le gustó y ha preguntado quién la hizo. Es un mercado que se mueve por recomendación.
La etiqueta de vino tiene reglas propias. El papel absorbe distinto, el relieve y el estampado cambian la percepción más que el color, y la contraetiqueta lleva una serie de datos obligatorios que fija la normativa de etiquetado. Esa información nos la facilita la bodega y nuestro trabajo es que quepa, se lea y no rompa el diseño.
La botella de destilados juega en otro terreno. Lo sabemos por el packaging de una ginebra premium que salió del estudio, y la diseñamos entera: etiqueta, cierre y estuche sosteniendo la misma marca, con la normativa de cada mercado cerrada en el arte final. Ahí el envase es casi todo el producto, porque el cliente decide de pie frente a un estante de ginebras que se parecen entre sí, y la marca se sostiene sobre el vidrio, el tapón, la serigrafía y un relieve que se nota al cogerla. El caso más cercano en el portfolio es la cartelería y dirección de arte para Cervezas Victoria.
En los dos casos hay que pensar la gama entera desde el principio: una bodega rara vez saca un solo vino y una destilería rara vez se queda en una referencia, así que el sistema tiene que aguantar añadas y ediciones especiales sin rehacerse cada vez.
Un ejemplo real en el portfolio: el packaging de Tomorrow, snacks a base de hongos, y la cartelería y dirección de arte para Cervezas Victoria.
Qué entregamos
La entrega está pensada para que la imprenta no tenga que preguntar nada.
- Artes finales sobre el troquel del proveedor, con sangrados y marcas de corte
- Archivos editables y versiones cerradas para impresión
- Especificación de tintas, acabados y materiales
- Adaptaciones a los formatos de la gama, si hay más de una referencia
- Imágenes del producto montado para tienda online y catálogo
- Seguimiento con la imprenta hasta la prueba de color
Para quién es este servicio
Encaja con marcas de alimentación y bebida, bodegas, cosmética y producto artesano que venden en un lineal o en una tienda donde el envase compite solo, sin nadie que lo explique.
No encaja si buscas una plantilla para salir del paso. Hay herramientas que hacen eso y lo hacen bien.
El estudio trabaja desde Barcelona, Miami y Londres, con cita previa para las reuniones presenciales. En packaging una parte del trabajo es física, así que las pruebas impresas viajan y se revisan donde esté el cliente.
Cómo trabajamos
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Consulta gratis
Entendemos qué necesitas, para quién es y qué tiene que conseguir. Sale con una horquilla de presupuesto y una propuesta de por dónde empezar.
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Alcance por escrito
Piezas concretas, versiones, revisiones y fechas. Sabes lo que vas a pagar antes de empezar.
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Diseño por fases
Concepto, desarrollo y artes finales, con una revisión acordada al cerrar cada fase y una persona del estudio que responde.
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Entrega y seguimiento
Archivos finales listos para producción, las reglas de uso por escrito y seguimiento con el proveedor cuando hay imprenta de por medio.
Preguntas frecuentes
¿Trabajáis con nuestra imprenta o proponéis vosotros una?
Las dos cosas. Si ya tenéis proveedor, hablamos con él antes de diseñar para trabajar sobre su troquel y sus especificaciones. Si no lo tenéis, podemos proponer opciones según el material y la tirada. La contratación de la impresión suele llevarla el cliente.
¿Quién se ocupa de que la etiqueta cumpla la normativa?
El contenido obligatorio lo fija la normativa de etiquetado y nos lo facilita la bodega o el fabricante. Nuestro trabajo es que esa información entre en el espacio disponible, se lea y no desmonte el diseño. No damos asesoramiento legal porque no es lo nuestro.
¿Podéis rediseñar un packaging que ya está en el mercado?
Sí, y es un encargo distinto al de crear uno nuevo. Hay reconocimiento acumulado que conviene no tirar: un color, una forma, a veces solo la disposición. Se decide qué se conserva antes de tocar nada.
¿Hacéis también la marca del producto?
Sí. Muchos proyectos de packaging empiezan porque la marca está sin resolver, y diseñar un envase sobre una identidad que no existe obliga a improvisar. En esos casos proponemos ordenar la marca primero, aunque sea en una versión mínima.
¿Cuánto tarda un proyecto de packaging?
Más que una pieza digital, porque hay pruebas físicas de por medio y los tiempos de imprenta no los marcamos nosotros. El calendario se acuerda al cerrar el alcance.
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